2017 / Éter.


El fuego de la creación es una emoción intensa y sobrecogedora, un estado de catarsis espiritual que han sentido y sienten innumerables artistas de cualquier disciplina. Cantantes, bailarines, escritores, pintores, fotógrafos, performers...son tomados por una avalancha de euforia que estremece y somete a menudo sus almas sensibles, otorgándoles así aquel don que es materializado a través del Arte en su amplio sentido.

El aguardiente, históricamente conocido como la bebida espirituosa, puede acercarnos a esa emoción abrasadora que tiene su génesis en el interior de los creadores (y de cualquier persona que sienta una pasión intensa por algo). Una bebida espirituosa que, desde la antigüedad, ha sido vinculada con la elevación del espíritu por la facultad de curación de enfermedades, por su cualidad de evaporación y apariencia transparente. Altamente inflamable, asimismo, ha sido vinculada continuamente con los artistas incendiarios que bucean en las profundidades de la belleza y los enigmas del ser humano. Una bebida, que magnifica el estado de embriaguez del acto creativo y el trance que este produce.


Instalación participativa: 50 vasos de chupito y botella de aguardiente Antioqueño.







Piezas de papel:  Sucesos incendiarios

6 piezas de 9 x 13 cm.
Aguardiente y fuego sobre papel.