2019 / El principio de la incertidumbre.

Proyecto seleccionado en el Programa Internacional de Intercambios Artísticos impulsado por el Centro de Arte La Regenta y Arquipélago-Centro de Artes Contemporâneas de Azores. Se desarrolló en residencia del 3 de noviembre al 3 de diciembre de 2019 en Arquipélago-Centro de Artes Contemporâneas de San Miguel, Azores.
 
                Hacia 1854, Henry Thoreau escribía en Walden: “Cualquier cambio es un milagro de ser contemplado; pero es también un milagro que ocurre a cada instante”. Esta declaración que hacía Thoreau, en la que nos invita a detenernos y observar lo que sucede en nosotros y a nuestro alrededor, nos revela cómo nuestra vida permanece en continuo estado de mutación, de transformación. Nos vemos muy a menudo atravesando procesos de transición en los que nos dirigimos hacia algún lugar nuevo, desconocido, del cual no tenemos referencias previas ni tampoco, en ocasiones, conocemos siquiera hacia dónde nos estamos desplazando. En estas situaciones nuevas, de cambios, la incertidumbre se instaura como un espacio en el que discurrimos, en el que erramos, en el que deambulamos. El principio de la incertidumbre procura hacer visible y materializar este estado a través de piezas y situaciones que son propuestas al espectador. Procura tomar la situación de incertidumbre como lugar para la reflexión, la adquisición de conocimiento y la creación, ofreciendo la oportunidad al espectador, de construir su propia lectura o solución a partir de la experiencia de creación a la que se le invita. En este sentido, el público atraviesa la propuesta expositiva desde el andar, desde la práctica artística, desde la práctica estética, ya que transformarán el espacio físico de la sala a través de sus acciones e intervenciones, transformarán al otro y resignificarán el paisaje personal de cada uno. El espectador, por tanto, recorrerá el territorio de lo íntimo en la experiencia del ir hacia.


PIEZAS


ISLA

El territorio de la incertidumbre es una extensión inmensa en la que se navega a la deriva. Implica discurrir en una infinitud mientras generamos una leve herida en su paisaje, un rastro fugaz, efímero, pasajero. Implica, en última instancia, mantenerse a flote en la complejidad de un océano inabarcable.












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Extracto de la acción




LA SAINTE TERRE

La Tierra Santa son aquellos territorios donde tuvieron lugar las escenas bíblicas tanto del Antiguo Testamento como del Nuevo Testamento. Muchos peregrinos andaban sin descanso hacia estas tierras para hallar las respuestas a su necesidad espiritual. En esta pieza, el concepto de La Sainte Terre es trasladado al territorio individual. Cada persona va erigiendo en sí mismo su propia Tierra Santa, su lugar Sagrado, su Tierra Prometida. Ahí va constituyendo sus fundamentos, su filosofía, su historia de vida, su espiritualidad. Este territorio, al cual hoy podríamos definir como un territorio líquido, haciendo referencia a Bauman sufre mutaciones continuas debido a la sucesión de accidentes, de acontecimientos a los que estamos sometidos por el propio devenir de la vida. A través del tiempo, estos movimientos y oscilaciones de tierra van generando un nuevo paisaje, una nueva estructura geológica propia. Así, esta pieza no es concebida tanto como obra permanente e inmutable, sino como el resultado de un acontecimiento.










   









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Extracto de la acción



DERIVAS

Esta pieza está fundamentada en la construcción de dieciséis experiencias y situaciones generadas por medio de propuestas de recorridos, -algunos que el espectador debe elaborar en su imaginación y otras de acción física- donde el espectador se convierte en creador. Aquí se promueve el autoconocimiento y la interacción entre las personas sin la utilización de recursos artificiales. Cada participante que acceda a formar parte de esta obra colectiva, creará una serie de contenidos y soluciones dentro de una pequeña libreta, que, una vez elaborada, formará parte de una instalación conjunta. El resultado de esta pieza respondería a una noción etnográfica de lo íntimo.


El arte, en este contexto, se configura como un campo de experiencias interrelacionales, que nos conduce al descubrimiento y la amplificación de la sensibilidad.





    







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Pista 4: Traducción y voz: Bárbara Ávila Pacheco





ETNOGRAFÍA DE LO ÍNTIMO










ESPACIO TEMPORALMENTE AUTÓNOMO

La pieza, originalmente caracterizada por el texto “ESPACIO TEMPORALMENTE AUTÓNOMO”, proponía otra lectura del espacio museístico, descontextualizando la sala de exposición, o sala de arte y destituyendo la noción de “sala expositiva” para definirse de modo distinto. Este texto operaba reconceptualizando el espacio para constituirse (temporalmente, mientras durara la residencia y exposición) como un emplazamiento autónomo y libre, fuera de los mecanismos de “poder y control” o de cualquier funcionalidad que responda a protocolos de estándares de uso determinados. De este modo, el espacio se transformaba en una estancia emancipada de términos como dominio o propiedad.

Finalmente, tras investigar sobre el contexto cultural y religioso del ámbito de las Azores, y concretamente, de la isla de São Miguel, el texto ha sido incorporado sobre un azulejo procedente de una fábrica de cerámica local. El color utilizado ha sido el anil, o índigo, color por excelencia usado en los procedimientos de aplicación de pintura sobre la cerámica tradicional de Portugal y Las Islas Azores.


La intervención sobre el azulejo comprende la misma noción. Una parte importantísima de la producción de azulejos en la isla incorpora motivos religiosos. Actualmente, es notable la cantidad de seguidores y practicantes de la religión católica, de todas las edades, que hay en la Región. Por tanto, en este caso, el texto sobre el azulejo, propone una reflexión dirigida a la necesidad de seguir a la figura del guía, a que se nos guíe en los distintos ámbitos de nuestra existencia y en diferentes contextos, a seguir unas normas, unas pautas de conducta y comportamiento instaurados, a otra forma de poder jerarquizado (en este caso, religiosamente). De este modo, el texto “Espacio temporalmente autónomo” sobre la superficie de un azulejo, propone expandir preguntas acerca de este hecho, sustituyendo la imagen religiosa tan vinculante a la cultura y a la vida de los lugareños. Temporalmente, se propone al espectador enfrentarse a la ausencia de una imagen (que se venera e idolatra) y, por tanto, enfrentarse a sí mismo a través de un azulejo desprovisto de connotaciones religiosas.


Mediante esta pieza, se pone en cuestión, en este territorio de incertidumbre y libertad, qué mundo nos gustaría proyectar en este “Espacio temporalmente autónomo”.